Despacio.Nunca es demasiado tarde, nunca un texto es demasiado largo, nunca hay demasiada prisa.
Encuentra el olor, el sabor, la imagen. Encuentra el mensaje.
Escribo mi película, tú lees mis líneas y ves la tuya.

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domingo, 28 de octubre de 2012

Viva el odio y nuestra ciudad.

Seguimos con lo mismo. Como parar de comerte la cabeza si mientras piensas esto ya te estás liando. Hay tantas preguntas que quiero formularme... Y sé que la respuesta no va a ser buena, ella es siempre la que nadie quiere oír. Intento ser aquello que admiro, sentirme bien conmigo misma, sacarle el jugo. Disfrutar cada momento. Pero no puedo evitar que en mi cabeza se mezclen varias voces hasta cuando estoy durmiendo. Dios, necesito un descanso. Necesito esa transparencia que transmiten, cuando no les importa ni quién es, ni cómo es. Sólo ayudan, sonríen y hacen la vida más nuestra, más suya. No hay nada mejor que las personas y no hay nada peor que ellas. Su forma de encandilarte cuando tu puedes ver a través y sentirte tan lleno. Les quiero, y a los que siempre han estado ahí, les odio. Odiar es un sentimiento muy íntimo.
Y así maldigo mi casa, mi gente y mi puta ciudad. El amor en el fondo es odio. Según qué cosas, el odio es bueno.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Participa.

Es otra noche más en ruinas, pensando de más, sin ningún problema que destacar porque simplemente todo es un lío demasiado grande que carece de posibilidades de desenredarse. Todo está tan mal que la única opción válida para canjearla por un leve y deseado bienestar sería reiniciar la partida, o al menos volver a un punto fijado en el pasado aún sin cicatrizar. Y esto es imposible.
Esta partida ni se gana ni se pierde. Esta partida se juega, y así no es de extrañar que terminemos cansados, agotados, sin ganas ni de coger una bocanada de aire fresco, pero siempre necesitando una calada de algo que nos contamine, que nos llene de la sucia podredumbre que nos rodea y que ocupa el interior de nuestro cuerpo.
Es eso de sentirte intensamente contaminado. Somos basura y estamos rodeados de ella, y gracias a ella es por lo que sobrevivimos. Cavamos nuestra propia tumba, pero no hemos muerto todavía.
Tambalea el suelo bajo nuestros pies y todo es muy frágil. Perdemos demasiados minutos, demasiadas horas, demasiados días.
No hay pautas, no hay reglas, no hay mandos ni cámaras que capten tus movimientos. No vas a perder, no vas a ganar. ¿Te suena?
'Lo importante es participar'.

domingo, 29 de julio de 2012

Tardes diferentes.

Lo cierto es que estoy improvisando cual músico. Me siento libre. Escucho los pájaros, aquí abajo, sin saber bien si son pájaros o qué cojones son, pero ayudan. El cielo está nublado y no veo las montañas, pero sé que están ahí. No es difícil imaginarse algo que ya has visto. El césped recién cortado, el viento recién levantado, y yo... Bueno, yo... Intento hacer lo de siempre.
Mi mejor amiga está colgada al cuello y no necesito nada más. Quizá luego camine descalza por las calles y le enseñe los lugares más bonitos que conozco, juntas podremos hacer que el aspecto actual del lugar sea eterno con un simple sonido. El sonido del obturador.
Pone Switzerland, ¿sabes? Y es rojo con una cruz blanca, como las pequeñas casas que rodean el jardín. Esas casas de cuento.
Cada siete trinos de un pájaro intranquilo, un golpe seco en el palo de ese rectángulo grande y con red. ¿Este? También con su afición, disfrutando. Ese golpe seco es un chute con botas blancas que nadie va a parar. Quizá debería estar en la portería.
Y allá voy, improvisando por segunda vez.

domingo, 8 de julio de 2012

Sigue.


No estás bien. Las lágrimas resbalan por tus mejillas ya acostumbradas, sin nadie que las seque porque es inútil secar la calle cuando llueve. Tus ojos siempre están rojos, resfriados, tristes. Por mucha hambre que tengas no vas a comer bien, lo sabes. Las veces que has intentado alimentarte más de lo acostumbrado, reaccionaste echando todo lo que había entrado. Poco a poco tu esófago se está quemando, y desistes en esa tarea de comer bien si luego no va a servir para nada más que para seguir quemándote por dentro.

El problema es que tu estómago está completamente vacío y tu cabeza está demasiado llena como para pensar en que algo más pueda tener sitio.

 Algo falla y no parece ser leve. Sólo te llenan los vacíos. Ser feliz está en tus manos, muchas veces esto es la mejor parte. Pero en ocasiones, puede ser la peor. 
Siempre podrás tirar el relevo al suelo, muy lejos, para que nadie más pueda cogerlo.
Ahora estás atrapada, pero la puerta de entrada es la misma que la de salida. Cuando te des cuenta de que nadie puede ayudarte, que sólo tú puedes encontrarte, entonces la buscarás y la hallarás. 
Toda tu debilidad física ahora se convertirá en voluntad y fuerza; todo es efímero, todo cambiará.