Despacio.Nunca es demasiado tarde, nunca un texto es demasiado largo, nunca hay demasiada prisa.
Encuentra el olor, el sabor, la imagen. Encuentra el mensaje.
Escribo mi película, tú lees mis líneas y ves la tuya.

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domingo, 21 de febrero de 2016

Entropía

Escribo por amor al arte. Te creí mi inspiración, ahora brillas poco. Traigo la palabra de Dios en una botella que sube mi temperatura a sus grados de alcohol. Me sienta mal el humo, pero lo atrapo y pienso en eso de que nunca se vuelve a comprimir una vez que sale del cigarro. Es el desorden molecular de la entropía.  Si esta indica desorden por definición, entonces no hay nada más entrópico que el nuevo Amazonas en mi cuarto. La tinta es la lluvia y por muchas nuevas tecnologías que se inventen, no logro renunciar al papel que acumulo.

Acaricio la realidad con las manos y sólo tiene ya espinas que clavar. Sigo buscando inspiración en lo cotidiano. A veces, en un descuido, recuerdo que un día vivimos un gran principio; es como si nos hubiésemos quedado atrapados en los diez primeros minutos de película, es como si viviésemos en el margen de la página ocho de un libro.
Escribo con el alma hundida en Lorazepam. Al día siguiente encontré tus ojos rojos entre el rocío en el césped y el vaho al soltar nuestro aire. Caminábamos entre quejas y pañuelos para sonarnos los mocos mientras nada dentro de mí permanecía hundido ya. Estaba tan bonito con el frío avergonzando su piel... En su voz siempre hay un abandono que me llena de ternura. Siento nostalgia de lo que nunca me ha rozado cuando él la convierte en algo audible.

Despierta. Las vidas posibles de Mr. Nobody. ¿Qué vas a hacer? Yo tampoco sé quién soy.

¿Cómo pueden los especialistas vivir con el peso del conocimiento de que tantas y tantas personas que pasan por sus consultas sufrieron maltrato infantil o sufren maltrato actualmente, tanto físico como psicológico? ¿Cómo se carga con el peso de una sociedad que vive sus miserias en silencio y viene a contártelas en secreto?

Molesta estar en malestar, mamá. Tengo miedo a ser ese especialista en salud mental, que me arrebaten la empatía o me hagan llorar cada noche.

Vivo tranquila, sin sobresaltos. No llegaré a tanto. Al fin y al cabo, sólo estoy viendo una película mientras pasan horas, días y semanas en las que cojo el libro equivocado y en vez de ampliar mis conocimientos sobre literatura en los países de habla germánica, me leo quinientas páginas sobre cocaína y cómo discretamente gobierna el mundo quien sabe moverla bien.

Me gusta crear, sacar conclusiones, mostrar resultados. No estoy aquí para memorizar las teorías y logros de otros. En el camino que quiero recorrer nadie ha plantado señales luminosas, si me pierdo no es casualidad. Tampoco mala señal. No hay mala señal. No hay señales. No hay humo. Cero   Cero   Cero   ...

"Esto lo arregla el tiempo". Dejamos pasar mil oportunidades y nos hicimos viejos.
La palabra de Dios me ha nublado la vista y sin palabras me han dejado sus ojos. Para tener amor en la vida quizá haya que crear vida con amor... Yo doy gracias a mi familia por esta oportunidad tan grande para seguir amando.

Una vez que se expande el humo no vuelve a comprimirse. Una vez que explotas ya no puedes reunir todos los cachos. Después de un paso, nada vuelve a ser como antes. No se puede volver a atrás. No-se-puede...

domingo, 24 de enero de 2016

El miedo a cómo me hace sentir el miedo

Cuando el conflicto se vuelve problema, el problema obsesión, la obsesión un mundo aparte. No importa que yo envíe razón, voluntad, esfuerzo; no importa que duela, que moleste, que impida; no importa si estoy paralizada, entusiasmada o triste, el miedo juega en otra liga de sordos que tampoco miran por donde pisan. El miedo juega conmigo, me juega malas pasadas y me impide desplegar estas alas mientras las oportunidades se van sin que yo tenga la mía para alcanzarlas.

Soy incapaz de ver venir a la siguiente ola en la dimensión de mis emociones.

¿Te parece bien una entrada por mes? Ya nadie te escribe -ya no escribes- Eres como Risto Mejide cuando tuvo la gran idea deBasta. Te balanceas otra vez.
Soy demasiado sensible al movimiento del mundo. Me marean sus continuas vueltas.

Dame una razón para levantar estas ganas de la cama, que se vistan de seda, se miren con cariño en el lavabo y emprendan con fuerza otra oportunidad llena de preguntas a juego con el desconcierto que hace vibrar mis insectos interiores, con un sonido melódico, claro y limpio, esculpiendo el interior rocoso de este metro sesenta de fe y de sed. El agua acelera desde los nudos de mi pelo hasta el de mi garganta, deshace con el tiempo los primeros y sólo el primero me quita del segundo, porque no hay enredo mayor que el que creo y creyendo en él no pienso en nada más, sólo me obsesiono. Y veo el "sí o no" en la palabra "obsesiono" y me sigo diciendo "o sí o no" m u y   l e n t o . . . Mientras mi cuerpo cae rendido y no encuentra motivo por el que coger el sueño, agarrarlo y no soltarlo; este cerebro es el jugador número uno, no quiere apagarse. Pero sé que se me acaban las pilas y no he guardado la partida; mañana no tendré nada nuevo en la memoria, sólo miedo a cómo me hace sentir el miedo, como hielo frenando un barco, como esconder la mano por si la piedra existe.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Hablándote en el desierto temblando.

Practico funambulismo lingüístico con el miedo a ser como el agua: transparente, sin color, sin sabor, simple. Vuelvo de nuevo dándole vueltas a lo mismo, caída en el abismo y de cabeza contra el miedo.

Es arrepentirse, pero repetir. Reflexiono sobre esto del placer del recuerdo frente al dolor de recordar. Abriendo los ojos, cerrándolos, abriéndolos…

De vuelta a Atenas, como Teseo, como los treinta tiranos. De trucos y tratos estamos hartos. Está triste entre barajes y trajes o triste a las 3 a.m. tiritando y tambaleándose. Tanto tonto trágico tratando de entender sin éxito mientras el tic-tac del reloj tiene al tiempo temblando. Veo que te cansa lo que estás haciendo y lo sigues haciendo. Veo talentos tenues, hastío y tedio. Tengo asuntos que no merecen mi pena entre las manos.

Busco necesitar necesidad como un necio. Sé que lo que un día fue miel hoy puede ser veneno, que lo que fue un paso de pronto es un abismo. Ahora mi cabeza es un puto templo hedonista y para matar a un solo pájaro necesito veinte tiros.

Me enseñaron a aprender jugando y aprendí. Ahora no sé a qué juego.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Invierno

Vuelvo a casa y el hecho de que no sea Navidad sólo lo hace menos dulce. Escribo por la carretera, el frío hace que me imagine nieve, la nieve hace que me imagine cocaína y, en este punto, llego a un pensamiento doble: por una parte está C. Tangana con sus Bolsas también bajo los ojos, por otra estoy yo en el Avante con mi cara de felicidad por su culpa. Cada día mi mente es mitad presente y mitad recuerdos, o quizá más de la mitad. No vivo en el pasado, no es eso de "cualquier tiempo pasado fue mejor" (distorsionan esa realidad, el ayer no fue mejor aunque sus mentes hagan que piensen lo contrario). De repente el lunes es día de escribir de camino al supermercado más alejado para distraerme, es escuchar Avant Garde en busca de algo que me saque de la monotoníaa la caza de algo que me saque el corazón del pecho, lo mande de viaje y me lo traiga de vuelta, vivo. Vivo buscando con ansias pero feliz, encontrando lo que no buscaba. Voy de sorpresa en sorpresa y no me imagino nada mejor para mí.
Le veo a lo lejos, me alegra el día. Voy de expectativa a expectativa cumplida, me tiro porque me toca tirarme al vacío, mío, tocar fondo y salir a flote. Con los dedos de las manos cuento a quien se lo he contado y aun hoy me pregunto quién es importante aunque lo sé de sobra.
A 150 metros de la catedral, a 80 kilómetros de casa, a 20 minutos de casa a pie, de mi segunda casa. Dónde estás. En mi cabeza cambio la programación cuando quiero y ahora me entretengo imaginando qué estarás haciendo.
A veces cuando me despierto amanece un día en el que escucho el ruido de las sabanas, veo la belleza de las lámparas de casa, del camino empedrado a clase. La manera en que un escenario lluvioso altera las emociones y el privilegio de estar sentada en esta silla acolchada. A veces amanezco admirando la suavidad de mi pelo, la belleza de su imagen en mi mente, la virtud de estar pensando algo único, el puto derecho privilegiado del plato lleno que me pongo sobre la mesa compartida. 
Desnuda ante tu arte escribo mejor. Tan sensitiva que el dolor me place, tan racional que el placer me duele. Contradicciones en mi cabeza como que si estoy cansada no descanso. Si observo absorbo. No me permite hacer un giro de 180 grados este alcohol de 40, pero no lo necesito. No miro atrás, camino hasta alcanzar lo que no es necesario pero exijo como oxígeno.