Despacio.Nunca es demasiado tarde, nunca un texto es demasiado largo, nunca hay demasiada prisa.
Encuentra el olor, el sabor, la imagen. Encuentra el mensaje.
Escribo mi película, tú lees mis líneas y ves la tuya.

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sábado, 15 de agosto de 2015

Yo te quiero como soy.


Abrí los ojos y desperté de mi sueño. Me dice que el sol sale igual aunque no suba la persiana. ¿No es triste tener una vida maravillosa y no poder dormir por tener pesadillas? Estoy a gusto cuando duermo. En mis sueños la vida es un sueño.

La sal de la vida, echarle aceite a la comida, bailar a oscuras, sentir que la atmósfera es tuya. Esta vez es tuya.
Enciendo la lámpara y la pesadilla ha terminado. Existe un instante casi imperceptible entre el momento en el que el mal sueño se apaga y el momento en el que vuelvo en mí; en ese instante aún no comprendo dónde estoy, quién soy y cómo me tratan los días. Es entonces cuando, durante aproximadamente una milésima de segundo, me siento liberada.
Me pregunto, Irene, ¿por qué estás triste si ves el mar desde la ventana? A veces el cuerpo te pide más y más y el corazón más y más y la mente más y más pero qué es la arena sin la playa, qué es la brisa sin el mar, qué es el árbol sin su bosque. Ya ves, un árbol solitario. Qué es mi cuerpo sin mí, eternamente encerrado en un túnel sin luz, con el pelo alborotado y negro que más pronto que tarde empezará a ser gris. Pero no será gris si no estoy. Qué es mi corazón sin mí. Un corazón abandonado.
Perderse es la única opción para salir de este laberinto,  hacia arriba como el agua cuando hierve. Me evado, levito y estoy fuera. La roca en tu boca pide más. Me pregunto qué es lo que menos sentido tiene, si la arena sin la playa, mi cuerpo sin mi alma o que esté triste mirando al mar. Si lo importante es sentir algo...
No te sigo, digo, que no te entiendo, no logro comprender adónde quieres llegar ni qué piensas ni por qué lo piensas ni por qué no lo dices en voz alta. Me estoy volviendo loca.
Estoy en el cielo porque estoy en las nubes. Me digo, si quieres amar despréndete de tu egoísmo. Me dosifico como el Ventolín.
Yo amo a Muriel y amo a mi hermano, amo a mi madre, amo lo que escribo, amo el agua de la que bebo... ¿Alguna vez has caminado por la orilla sobre las huellas de otro? ¿Alguna vez...?  ¿Recuerdas cuando tenías quince años? ¿Recuerdas cuando tenías diez?
La belleza exterior me entra por la retina y la recibe mi cabeza, la interior me la quedo dentro del pecho y, con los ojos cerrados, la pienso en bucle y la siento. El calor me ata una soga al cuello, como los compromisos. Siento que escapas de mí como los pájaros de la tormenta.

domingo, 19 de julio de 2015

80 segundos en mi mente.

No es tan bueno lo que escribes como lo disfraza la euforia del momento, la euforia de acercarte a retratar con palabras el sentimiento y lo siento, lo siento, lo sentido es el pésame por alguien que no ha muerto pero estamos muriendo, digo, morimos día a día en la peor de las agonías porque no avanzamos y estamos rendidos antes de haber marcado un comienzo.
Lo vi cuando las llamas lo iluminaban y la belleza de la imagen quedó grabada en mi retina (por todo mi cuerpo, se extendió la magia). No hago lo que quiero, tampoco lo que debo. Alimento una imagen que los dieciocho están dispuestos a dar, pero yo no sé a qué estoy dispuesta y desconozco mi cupo de equivocaciones. La luz no me deja ver el túnel.
Noté la saliva ajena y desperté de mi sueño. Aquello no era un sueño. Con sutileza nos apartamos. No sé por qué tú, si yo no... Por qué ésto si yo no... No... No quiero esto.

Hoy vivo con el miedo a haberme acercado a quien no debía pero SÍ QUERÍA, y haberle dicho lo que quería y que le quería, porque no hay verdad más absoluta que la que digo más alto de la cuenta cuando estoy a punto de vomitar el corazón por culpa del Absolut. La marca se paga pero el cuerpo lo nota. Y yo quería notar tu cuerpo pero no estabas, otra vez no estabas... Sólo estaba yo.

Quiero contarte todo esto. Sí, un hombre en el que llorar. Me tienes, ¿no quieres lo que tienes? A veces uno tarda en darse cuenta. La mente viaja 8 días después del cuerpo y yo, yo me paso el día viajando entre mis propias nubes que no paro de pisar y pisar y pisar y destrozar... Nubes, cristales... Nada refleja el dolor mejor que la sangre, aunque sea un dolor por dentro, muchos quieren verse sangrar. Eso no va conmigo, nunca lo he entendido, nunca comprendí nada no comprendo no no no por qué me paro en 
El estómago de vez en cuando se empeña en demostrarme que en mi organismo el alcohol aún existe. Estuve mal no estuvo mal voy mal me viste mal pero qué bien lo pasamos...
Beba lo que beba al final es el mismo sabor. A dos pasos de conseguirlo, nunca me vi tan cerca. Deja de idealizar -¿y entonces cómo vivo? ¿Pies en el suelo? Me gusta este juego.
Juego, ¿juegas? Apuesta por mí, Dostoyevski me escribió un buen libro. Relata que no estoy bien, lo dije, estoy mal voy mal tengo el mal en los zapatos... Vení a sacame las arenas de los pies o el humo de las lágrimas. Devuélveme las horas que no recuerdo. Me hubiese gustado otra noche (yo tenia el mando y le di al B) pero estuvo bien. Pasan los días y replay, replay...

domingo, 21 de junio de 2015

Esencias y escrituras automáticas (II).

James Joyce en mi mesita de noche, flores a mi abdomen, Muriel por todas partes, en todas partes, contigo. No aguanto un minuto más.
Quiero vivir, dar mi 100%, pero nunca es suficiente, siempre estoy cansada, cansada porque nunca es suficiente... La motivación es demasiado escasa.
Quiero unos labios que me hagan estar tranquila. La paz no tiene que ver con el exterior, esa dura un puto segundo. Arregla tus conflictos y busca tu paz, Dios no te va a guiar, no te va a salvar, te guiará tu propia voz, tu puta conciencia insana...

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¡Por lo menos William Faulkner y James Joyce estarán en mi examen y sé hablar de la escritura automática además de hacerla! Quiero unas vacaciones que aún así me hagan sentir útil y un curso que no me haga sentir lo contrario. Vaya éxito. Qué fracaso. Nuestro éxito es un fracaso.

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Sususueño Susi ven diles que sabes que dicen que quieres un Kinder Bueno!
Seguimos abrazadas a la aguja de los minutos que violentamente se mueve y arrastra consigo a nosotras y al tiempo.

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Paro y resbalo, me contradigo, sigo y disparo porque no puedo, no debo parar, no quiero, ahora sí siento que fluyo y aunque no hago lo que debo, estoy bien y por eso sé que no me estoy equivocando...

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Tenemos la edad que pensé que nunca tendríamos y yo unas ganas de llorar por esto que pensé que nunca sentiría.
Lo cierto es que echo raíces cada vez que camino y me riego con mis propias lágrimas.
Y sé que en algún momento dejaré de echar de menos, la historia se repetirá y el cambio continuará haciendo de las suyas. (Las agujas siguen dando las mismas vueltas, como yo hago).

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Disfrazamos la libertad de verano. Nos estamos quedando ciegos pero ya no vemos la tele y no nos interesa el encerado así que doblemente ciegos, aquí seguimos.

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Mantente fuera de mi alcance, como las mejores medicinas. Hablemos de la esclavitud de escribir.

domingo, 31 de mayo de 2015

Esencias y escrituras automáticas.

Ya no eres esa niña rubia a mis ojos y dulce a los de todos. ¿Es cierto que ya somos mujeres, que no volveremos a ser niñas? Prepárate, porque al igual que el tiempo ha alzado tus pechos éstos muy pronto se sentirán atraídos por el suelo, tu pelo cambiará solo de color, tú no tendrás que hacerlo. Y dime, ¿qué habrás hecho hasta entonces?

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Me arde y duele el lado izquierdo de la lengua. El perfil bueno queroseno Natos hazlo de nuevo y qué bueno, qué bueno mi mensaje para Asel en su día. Te quiero Muriel, te quiero. Mi clase una grande e indivisible como el ejército... Tengo respaldo en el resplandor de este sol, sol nos vemos los dos, nos vemos; adiós, adiós... Billy Boy, comiéndome la cabeza.
Skagboys, hispaboys... Iago hazme un favor y ayúdame. Te quiero.
En el centro una flor. Cetro, féretro. Deja de rimar Irene, deja de rimar, lo haces mal, mal, el mar tar-de de-dos dos somos nosotros, ven, báilsame Instimissimi, Jorge Escorial...

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Estamos en Teis, ¿te acuerdas? No escucho el ruido de mis pensamientos porque otro ruido les supera. Y qué esperas. ¿Qué esperas del día de hoy, del de mañana? Los días son una espera infinita, hasta en tu último día, lo único que haces es esperar tu muerte. Hoy en un semáforo se me ocurrió pensar que paso mi tiempo caminando sobre nubes, huevos, cristales. Lo cierto es que somos peatones que en un semáforo en rojo no dudamos en buscar nuestro reflejo cuando el bus pasa a toda velocidad.

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Me volveis loca. Llevais todo el curso volviéndome loca.
Esa mirada fría podría conquistar cualquier cosa.
Recuerdo mi cumpleaños, la clase de Román Raña. Nuestro 0 en filosofía, nuestros silencios cuando podíamos hablar, nuestra particular manía de hablar cuando no debemos.
Haz un esfuerzo por recordar. No sé cómo decirte que me tienes, joder, me tienes, ¿no me quieres? ¿No quieres lo que tienes? Me hubiese encantado haber bebido lo suficiente cuando sé que nos vimos y nos ignoramos. No te hubiese ignorado, ¿me hubieses ignorado? No sé, me gustas. Te debo mucho. Vales mucho y a veces creo que no puedes darte cuenta.
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Cuando menos te lo esperas nace una flor en un puto desierto. Muriel, éste es nuestro desierto con mil y un espejismos y las flores, lo que estamos escribiendo. Miro mis zapatillas y pienso en los zapatos que me tiró mamá. Habían pisado Londres, había pisado Londres y es que una vez estuve tan lejos...